
La práctica musical, la ejecución de instrumentos e incluso el canto, ayudan a desarrollar las habilidades de lenguaje, memoria y atención, y contribuyen al aprendizaje de idiomas extranjeros. Así lo han confirmado recientes estudios, sumándose a los conocimientos que ya existen sobre el rol que juega la música en el desarrollo cognitivo de los niños.
Una investigación de la Universidad de Münster (Alemania), realizada en preescolares de 500 jardines infantiles, reveló que el 88% de los niños que cantaban con frecuencia estaban bien preparados para la escolarización; en cambio, sólo lo estaba el 44% de los que cantaban menos. El estudio concluyó que cantar melodías en la infancia y aprender a través de ellas, mejoraba el desarrollo social, físico y mental de los pequeños y enriquecía su lenguaje.
Otro estudio, publicado el 26 de Octubre de 2010 en el Scientific American Magazine, realizado por expertos de la Universidad de Northwestern (EE.UU.) y colegas de la Universidad de Texas, Austin, mostró que los escolares que tocaban un instrumento musical eran más exitosos que sus compañeros a la hora de incorporar patrones del sonido para aprender un nuevo idioma. Y que los alumnos que reciben entrenamiento musical son mejores para detectar los cambios de tono en el habla, tienen un vocabulario más amplio y mayor capacidad de lectura.
“Aprender sonidos musicales fortalece la habilidad de adaptación del cerebro y provee al sistema nervioso de un andamiaje de patrones clave para el aprendizaje”, señala la investigadora principal del estudio, la neuróloga Nina Kraus y Barath Chandrasekaran, su colega de Texas. Ellos concluyen que estos resultados desafían a la sociedad a “reexaminar el rol de la música en el desarrollo individual de los niños y los jóvenes, así como su benéfica influencia en el desarrollo cerebral.
Con esta mirada concuerda plenamente la neuropsiquiatra infantil Amanda Céspedes, quien agrega que los estudios de neuroimágenes cerebrales han sido concluyentes en mostrar “la enorme influencia que tiene el estudio y la ejecución instrumental y vocal sistemática y temprana sobre el desarrollo cognitivo”.
Amanda Céspedes explica que los distintos efectos positivos que el estudio y la ejecución instrumental y /o vocal tienen sobre el desarrollo cerebral de los niños se enmarcan dentro de la llamada Potenciación Cognitiva. Y entre sus más importantes acciones están: incremento de la velocidad de procesamiento y elaboración de la información; el mejor uso de la memoria; la capacidad de automatizar los aprendizajes y la organización psicolingüística. También aumenta la actividad entre ambos hemisferios cerebrales, lo que permite realizar procesamientos asociativos veloces y, al mismo tiempo, originales”.
Además, el mayor desarrollo de las áreas de procesamiento de las melodías y de los ritmos incrementa la habilidad para aprender nuevos idiomas con mucha facilidad, agrega la neuropsiquiatra. Y no sólo el cerebro se ve beneficiado con este tipo de aprendizaje, señala. “También éste es un gran apoyo a la hora de fortalecer ciertas virtudes del carácter: tesón, voluntad, empeño, constancia, capacidad de posponer la gratificación”.
“En el currículo escolar, la música debe estar presente en forma de estudio del lenguaje musical; y también en ejecución vocal e instrumental. Este currículo musical debe ser sistemático, acompañado de actividades de apreciación musical”, señala la doctora Céspedes. Por ahora, los padres pueden tomar medidas para apoyar este aprendizaje en sus hijos más allá de lo que pueda entregar el colegio.